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11/07/2005

ACUMULA PEP SU “DESCONTROL” 31 EN TABASCO, POR EL PÉSIMO ESTADO DE SUS INSTALACIONES

¡No corrieron EL DIABLO: desataron EL INFIERNO!

 
UNA TRAGEDIA ANUNCIADA: PORQUE PEMEX PRESIONA CON LA MUERTE Y DESTRUCCIÓN EN TERRITORIO TABASQUEÑO PARA QUE SE LE AUTORICEN MÁS DE 100 MIL MILLONES DE PESOS PARA EL MANTENIMIENTO A 54 MIL KILÓMETROS DE DUCTOS.

Es sábado nueve de julio, cinco treinta de la mañana. Son los límites territoriales de Jalpa, Cunduacán y Comalcalco.

 

Es la medianía entre las comunidades de Huimango y Benito Juárez más cercano al poblado, ahí, a sólo unos metros de la autopista Reforma-Dos Bocas, el agua sigue ardiendo y su resplandor se confunde con los nacientes rayos solares. No hay medidas exactas, unos dicen un kilómetro de destrucción, los de overoles ofi ciales y privados aseguran seiscientos metros. No importa, el panorama es desolador.

 

 

El flamazo en su primer onda expansiva mató semovientes, aves de corral, cobró vidas humanas, destruyó la paciencia de los labriegos tabasqueños de 14 municipios y en esa alborada levantaron el grito de guerra, sacaron las hachas de la protesta y revivieron la angustia de vivir bajo ocho mil kilómetros de terror.

 

 

“¡Pinche Pemex!, se lo dijimos, avisamos desde el jueves por la tarde que había olor a gas; nadie nos hizo caso, ahí están las consecuencias”, murmura entre dientes Gerardo Xicoténcalt sobreviviente de la explosión y miembro de la familia más afectadas por el “descontrol” (así llama Pemex a sus accidentes), número 31 en territorio choco por la fuga en un gasoducto que de 48 pulgadas que transporta gas amargo en una longitud de 36.7 kilómetros de Dos Bocas a La Trinidad y que atraviesa las zonas suburbanas de los municipios de Paraíso, Comalcalco, Jalpa de Méndez y Cunduacán.

 

 

Gerardo Xicoténcalt comenta a ORO NEGRO desde hace tiempo sabemos que Pemex no da mantenimiento  a sus ductos. “No corren el diablo por las tuberías para detectar fallas, y por eso se dan estos accidentes criminales”.

 

Para la Unidad de Perforación y Mantenimiento de Pozos el gasoducto esta operando desde 1984 con una capacidad de 188 millones de pies cúbicos diarios.

 

 

Las versiones siguen encontradas, desde las once de la mañana del viernes el olor a gas se acrecentó.

 

 

El incendio se presentó a las 22:35 horas cuando la silenciosa nube de gas amargo encontró un punto de  ignición en alguna casa cercana. Más alla de los hombres verde olivo se llora a Yolanda Xicoténcatl Álvarez, de 64 años. Por José de la Cruz Hernández, de 24 años se ruega descanso eterno y por Pemex se exige un ¡Ya basta¡.

 

 

Son, oficialmente, dos muertos, 13 heridos, mil 270 personas evacuadas. 

 

 

DUCTOS, GASODUCTOS Y SUS INQUILINOS

 

En este lugar la gente observa con admiración como el agua borbotonea, como hay fuego sobre el agua. Sabemos que donde hay agua existe vida, y podemos añadir que donde hay cualquier tipo de líquidos, la vida micro orgánica también existe, en ocasiones para bien y en otras su presencia puede ser catastrófica.

 

 

El crudo es fuente de vida, pero en contacto con ciertos metales y  factores climatológicos, el petróleo es origen de bacterias potencialmente capaces de grandes desastres. Los ductos petroleros son el primer blanco de estos microscópicos organismos que de indefensos sólo tienen la apariencia.

 

 

Así se llega a la corrosión, por ello la necesidad de “correr el diablo”, un instrumento técnico para medir el grosor de los ductos, para darles mantenimiento, para evitar tragedias.

 

La distribución de petróleo crudo, cuya producción de un sólo día podría llenar el Estadio Azteca, la realiza Pemex a través de 54 mil kilómetros de tubería instalados en tierra y mar; estos tubos, construidos con acero que llega a resistir hasta 60 mil pulgadas de presión por centímetro cuadrado, son conocidos como ductos, poliductos, gasoductos y oleoductos.

 

Estos ductos que se encuentran a la intemperie, enterrados o en contacto con el agua, registran problemas de corrosión provocada por el mismo producto que dentro de ellos se desplaza o incluso por bacterias. Tabasco cuenta con 8 mil kilómetros de ellos.

 

 

Según estudios del Programa de Ductos del Instituto Mexicano del Petróleo, en las tuberías que transportan crudo, gas, gasolina, etcétera, se desarrollan bacterias en las superficies internas y externas de los ductos, muchas de las cuales consumen fierro y al paso del tiempo provocan perforaciones milimétricas llegando a las explosiones como la presentada en viernes.

 

 

Todavía recordamos el jueves 27 de enero de este año cuando el presidente Vicente Fox dijo que ya no se querían más accidentes en Pemex, pero también hay que recordar que desde que Luis Ramírez Corzo era director de PEP presentó una propuesta al Poder Legislativo encaminadas a contar con una mayor autonomía de gestión, así como con un régimen fiscal que le permitiera tener los recursos indispensables no sólo para inversión, sino para la operación misma de Pemex.

 

 

A principios de este año también supimos que existía en Pemex un plan de emergencia para dar mantenimiento urgente a sus más de 12 mil 400 kilómetros de tuberías en el país, cuyo plazo para hacerlo se estima en los próximos seis años.

 

 

Pero independienetemente de los aspectos técnicos, de los científi cos y las cuestiones administrativas, sabemos que corrupción es la causa fundamental del pésimo estado en que se encuentran 12 mil kilómetros de ductos. Que los millonarios contratos entregados a particulares para la seguridad industrial de Pemex y la remediación ecológica no se llevan adecuadamente.

 

 

En ORO NEGRO recientemente titulamos “8 mil kilómetros de terror”, detallamos los municipios con mayor probabilidades de explosiones por el pésimo estado de los ductos. Cuanduacán y Huimango aparecen en la lista. Hoy podemos decir que en Tabasco de los 8 mil kilómetros de ductos 3 mil 276 kilómetros presentan problemas, el 70 por ciento de estos se encuentran en los municipios de Centro, Macuspana, Cunduacán y Cárdenas.

 

 

Desde 1984 operaba este gasoducto sólo una vez había recibido mantenimiento, y por no correr el diablo desataron el infierno, así dicen los lugareños. Un infi erno que los tabasqueños han vivido varias veces ante una empresa que esta vez parece caminar sobre los cadáveres, presionaando para que les aprueben más presupuesto para mantenimiento de más de 100 mil millones.

 

 

Una actitud criminal que debe ser castigada. Hay que voltear a la UPMP porque cada día crece el rumor de los autoatentados para presionar un presupuesto que de entregarse su tercera parte en enero del próximo año tendrá fines electorales.